Vivimos una época de robustas teorías científicas y aplicaciones tecnológicas asombrosas.  El procesamiento de grandes volúmenes de información es el signo de nuestro tiempo. Sin embargo, las «otras» explicaciones de la realidad siguen vigentes. Hoy, como ayer, las creencias que afirman la existencia de fuerzas invisibles, paralelas a la realidad que vivimos, y que interfieren en nuestras decisiones, siguen tan vívidamente arraigadas, entre legos que no siente rubor de expresarlas, y entre doctos, que aún no alcanzan a descubrir su naturaleza intrincada. Un nuevo chamanismo de la era digital coexiste entre ritos, signos, símbolos, dispositivos y aplicaciones. Tal vez su coexistencia sea para siempre. Los «espíritus», «los dioses», no se pueden ir de nosotros, simplemente, porque habitan en lo profundo de nuestro cerebro.

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