Gerardo De Santiago
Y Eduardo Matos escribió el libro sobre el Templo Mayor.
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Matos Moctezuma, Eduardo, Vida y Muerte en el Templo Mayor, 3° Ed.

Fondo de Cultura Económica (F.C.E), Asociación de Amigos del Templo Mayor

(AATM), México, 1998, 159 pp.

Y Eduardo Matos escribió el libro sobre el Templo Mayor… Con esta figura narrativa que nos evoca el estilo de las antiguas cosmogonías, el autor de Vida y Muerte en el Templo Mayor titula a sus capítulos medulares (“Y el hombre hizo a los dioses”, “Y el hombre creó los mitos”, “Y el hombre creó al hombre” “Y el hombre hizo el templo”), y en todos ellos reflexiona sobre el significado de la edificación religiosa más importante de los Mexicas, a partir de los mitos que lo posibilitan como construcción material y como lugar sagrado para el culto.

Es importante señalar que, Eduardo Matos nos ofrece una interpretación como arqueólogo…Y no como un arqueólogo más, sino como el director del Proyecto del Templo Mayor durante los años de 1978 a 1982.

El objetivo primordial de su interpretación radica en demostrar que el Templo Mayor es el axis mundi de los mexicas: “Todo el acontecer cósmico queda concentrado en esta estructura … no es sólo un edificio más, sino el lugar en donde reside el equilibrio universal del quinto Sol” (Matos, 1998, p. 89). Así, el Templo Mayor es el ombligo del eje cósmico, que une a lo terrestre, con lo divino y con el inframundo.

Matos Moctezuma comienza por plantear el método que seguirá en sus reflexiones: una relación dialéctica entre el Fenómeno, “lo externo”, es decir, la historia y las edificaciones, y la Esencia, “lo simbólico”, es decir, los mitos y los rituales.

Nos plantea una línea diacrónica que la podemos expresar de la siguiente manera: (1) en un primer momento surgen los hechos históricos reales; (2) posteriormente, aparecen los Mitos como explicación de esos acontecimientos del pasado, y; (3) se formulan los ritos expresados en las ceremonias de los edificios, para perpetuar la síntesis de historia-mito.

Al principio, nos recuerda las líneas generales de la “interpretación materialista de la Historia”. Expresa que la sociedad mexica fue fundamentalmente clasista, en la cual, la clase dominante tenía el monopolio del conocimiento especializado y las clases dominadas sólo aportaron su fuerza de trabajo en el devenir de la historia. De este modo, la religión fue la que tuvo el control social de la población:

El sacerdote será quien hable y pida a los dioses, será su representante en la tierra y el mandato divino quedará depositado en él y el gobernante, o como ocurre a menudo, en un personaje que representa ambos poderes: el civil y el religioso (Matos, 1998, p. 35).

En relación con el Templo Mayor de Tenochtitlan, nos indica que los ejes de producción de la sociedad mexica son la agricultura y la guerra, los cuales se encuentran representados en la dualidad del edificio sagrado: al norte, el adoratorio dedicado a Tláloc, y al sur, el adoratorio dedicado a Huitzilopochtli.

En los capítulos sucesivos, prácticamente se abandona el “materialismo histórico” y Matos le da más importancia a una interpretación simbólica del templo, fundamentalmente a su orientación espacial y astronómica.

Para tal fin, relaciona los mitos más importantes en lengua náhuatl con los componentes del edificio sagrado: Mitos de la creación del Cosmos, del Principio Dual, del Quinto Sol, de la creación del Ser Humano, del Fuego, del Alimento, hasta llegar al mito de la fundación de México-Tenochtitlan.

Las fuentes que Matos consulta para su interpretación, corresponden a varios códices prehispánicos y a documentos escritos en las primeras décadas posteriores a la Conquista: Códice Chimalpopoca, Códice Florentino, Historia Tolteca Chichimeca, (todos de autor desconocido), Crónica Mexicana de Tezozómoc, Historia general de las cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún; Historia de las Indias de la Nueva España e islas de tierra firme de Fray Diego Durán, entre las fuentes más importantes.

Entre las carencias del libro se encuentra la falta de una bibliografía detallada, lo cual conlleva a que en varias interpretaciones que están vertidas en Vida y Muerte en el Templo Mayor, el lector tenga que presumir la fuente consultada.

Vale la pena señalar que al final del libro aparecen dos apéndices: uno con fotografías de las excavaciones del Templo Mayor, apartado muy comprensible si no olvidamos la labor de Matos como arqueólogo. El otro apéndice contiene 25 poemas tomados de la obra Poesía Náhuatl de Ángel María Garibay. Según Matos, el objetivo de esta selección es comprender la actitud del hombre mexica ante la muerte. Sin embargo, sólo quedan los poemas como un agregado más, huérfano de toda reflexión interpretativa.

La actitud existencial ante la vida y la muerte, ante lo mundano y lo sagrado, expresada en los poemas, hubiera sido un eje importante en la interpretación del autor.

Para finalizar, es oportuno mencionar que la lectura de Vida y Muerte en el Templo Mayor es muy importante para quien quiera descifrar el simbolismo de esta edificación sui generis de los mexicas, y parafraseando el estilo del autor, podemos decir que esta lectura nos deja una clara sentencia: “(Y) El templo mayor es donde se encuentran los mitos vivos” (Matos, 1998, p. 75).

Referencia bibliográfica.

Matos, E. (1998). Vida y Muerte en el Templo Mayor,  México: F.C.E.

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